¡Cuidado con lo que Escuchas!

¡Cuidado con lo que Escuchas!

La influencia de la música puede ser mayor de lo que imaginas

Por: Wolfang Stefani

Desde hace 2,000 años, la música se ha considerado una fuerza tan potente e influyente en la sociedad que los principales filósofos y políticos han abogado por su control, incluso a través de la constitución de su nación. Este fue el caso en Esparta y Atenas. En Japón, en el siglo III a.C., se estableció una oficina imperial de música (el Jagaku-ryo) para controlar actividades musicales.1 Otras culturas antiguas, como las de Egipto, India y China, manifestaron preocupaciones similares. Hoy, un control legislativo o gubernamental de este tipo sería casi incocebible,2 pero incluso en este siglo, hay gobiernos que han implementado leyes para controlar la música.

¿Cuál es el problema?
Muchas personas creen que la música – que no implica ningún problema y, por lo tanto, no requiere ninguna evaluación. Además, ¿por qué tanta preocupación por la música? ¿Cuál es el problema? Para los antiguos las respuestas eran claras. Creían que la música afectaba directamente la voluntad, la que a su vez influía sobre el carácter y por ende, sobre la conducta humana.
Así, por ejemplo, Aristóteles enseñaba que la “música... imita directamente (es decir, representa) las pasiones o estados del alma – apacibilidad, enojo, valor, templanza, y sus opuestos y otras cualidades; por lo tanto, cuando uno escucha música que imita cierta pasión, es imbuido por la misma pasión”.3
Esta no es la declaración de un cristiano ni del sínodo de una iglesia. Estas son ideas de filósofos paganos que vivieron 400 años antes de Cristo.
Algunos cristianos de hoy piensan que solo las iglesias ultraconsevadoras “fastidian” con el tema de la música, con el fin de restringir la libertad de expresión y poner otra carga en la consciencia. Sin embargo, la historia sencillamente atestigua que este no es el caso. A través de las edades, los cristianos, los educados y altamente respetados dirigentes y pensadores ha reconocido el poder de la música y la necesidad de manejarla con discreción.
Es significativo que un prominente antropólogo cultural contemporáneo, estudiante de la música de diversos pueblos alrededor del mundo, escribiera: “Es probable que no haya ninguna otra actividad cultural humana que sea tan generalizada y que impacte, modele y determine tanto el comportamiento humano”.4

¿Realmente Tiene Poder la música?
Entonces, ¿qué es lo que hace que la música tenga tanto poder? ¿Realmente impacta, modela y determina el comportamiento humano? ¿O será esta noción la reliquia de una antigua superstición? Para responder contestamos con amplia evidencia del poder de la música en la vida moderna. Por ejemplo: Podemos escuchar el fondo musical de una película, eliminado la imagen, y observar cuánto se puede determinar de la acción en la pantalla con tan sólo oír la música. O imagine una película de horror, de ciencia ficción, en la cual una monstruosa araña asesina se acerca a un inocente niño, que juega sin sospechar nada. Casi puede “oír” la espeluznante música de fondo, ¿verdad?
Pero, ¿por qué el productor de la película escogió una determinada música? Y, ¿cómo decidió qué música usar en cada escena? ¿Por qué no se utilizó la música de “El monstruo se acerca” en la escena de un cumpleaños o de un jardín de niños? Si se usara una letra como “duérmete, niño, duérmete ya” con la música de “El monstruo se acerca”, ¿se convertiría en una canción de cuna? O, si agregáramos el texto “El Señor está en su santo templo, calle delante de Él toda la tierra”, ¿sería adecuada la música de “El monstruo se acerca” como preámbulo para un culto de cristiano? La respuesta es obvia. Pero, ¿por qué?

Características de la música
Destaquemos, para responder, varios aspectos de la naturaleza de la música. Primero, la música, independientemente de la letra, comunica un mensaje. No son necesarias las palabras para que la música tenga significado.
Segundo, aunque algunos podrían argumentar que la música tiene diferente significado para diferentes personas, y que su efecto es sólo cuestión de una repuesta condicionada, ésta no es una premisa aceptada por los productores de películas, pues al incorporar un tema musical en una película, se da por sentado que tendrá un impacto similar en toda la gente. Si este no fuera el caso, la música para las películas no tendría ningún sentido en otros contextos culturales. Pero las investigaciones han demostrado que el condicionamiento no puede lograr que la música que transmite enojo y odio, o temor o suspenso, a un ser humano, comunique amor, alegría y paz a otros.5
En tercer lugar, los productores de películas obviamente suponen que el impacto de la música... puede influir sobre nuestras emociones y estados de ánimo, y en último caso afectar el comportamiento, inclusive, la toma de decisiones.

¿Por qué Funciona la Música Ambiental?
Es significativo descubrir que la música produce un impacto en esa porción del cerebro que recibe los estímulos de emociones, sensaciones y sentimientos sin pasar necesariamente por los centros cerebrales que involucran la razón y la inteligencia. En otras palabras, la música puede tener un impacto en nosotros sin que nos demos cuenta. La inteligencia, la aptitud musical, el entrenamiento, o el gusto, o estar conscientes de ellas o no, parecen tener poca repercusión.
En apoyo a esto la compañía Muzak, una de las principales productoras de música ambiental en Australia, reportó “un 17 por ciento de incremento en la productividad en una fábrica, un 13,5 por ciento de mejoramiento en el desempeño del personal de una oficina y un 53 por ciento de reducción en la rotación de personal en el departamento de reservaciones de una aerolínea”,6 después de haber instalado música ambiental.
La ciencia médica también ha explorado el potencial de la música para influir sobre el subconsciente. Por ejemplo, el número de junio de 1989 de la revista Prevention informó que “cuando te toca música para los pacientes antes, durante o después de la cirugía, se ha encontrado que se reduce la ansiedad, aminora el dolor, disminuye la necesidad de medicamentos y se acelera la recuperación. En otro estudio, cuando se ponía una música suave en una sala de operaciones durante la cirugía, la cantidad de sedantes requeridos disminuía a la mitad”.7
El mismo artículo, reportando otro estudio, observó: “El investigador estimó que la música tenía un efecto comparado a una dosis intravenosa de 2,5 miligramos de Valium”.8 Estudios similares se reportaron en el número de Reader’s Digest correspondiente a agosto de 1992.

Música en las Compras
La influencia de la música en la toma de decisiones fue puesta de manifiesto en un estudio de compras impulsivas. Esta investigación, realizada en la Universidad de Loyola, en Chicago, demostró que “vende más la música suave”.
Un folleto de la compañía Mazuk hace la siguiente afirmación: Guiada por una junta de asesores científicos, ahora Mazuk se interesa en la investigación de aplicaciones no recreativas de la música. “Hemos producido programas para estudios cardíacos, para reducir las tasas de mortalidad; programas especiales para mejorar el estado de alerta y seguridad de los operadores de automóviles, para mejorar la habilidad de aprendizajes de los estudiantes, la receptividad de los televidentes, y las reacciones de personas en complejo manejo de monitoreo”.9
En verdad, mucha de la música más escuchada ha sido desarrollada con un propósito ajeno a la motivación cristiana, con raras excepciones. Al aceptar la noción de la neutralidad moral de la música, los cristianos han sucumbido a la imitación de estímulos iniciados secularmente, abandonando la tarea de crear algo netamente cristiano en el arte musical. Una cosa es cierta: con el poderoso potencial que tiene la música para influir en el pensamiento y comportamiento humanos, podemos estar seguros de que el diablo no la pasará por alto en su esfuerzo por seducirnos.

Conclusión
La evidencia del poder de la música es abrumadora. Como cristianos debemos reconocer que la naturaleza de la música es tal, que puede afectarnos de muchas maneras. Indudablemente juega un papel preponderante en la batalla espiritual por las almas; particularmente en los eventos del fin de los tiempos. Se necesita sabiduría y perspicacia espirituales si hemos de glorificar a Dios con la música, porque “a menos que esté dentro de nosotros aquel que está sobre nosotros, pronto nos doblegaremos a aquello que está alrededor de nosotros”.10
En este asunto son necesarias la reflexión y la discusión con oración, aunadas a la disposición de seguir la dirección del Espíritu Santo y asumir una posición firme de parte de Dios en esta área, pase lo que pase. Que Dios bendiga nuestros esfuerzos por tomar las decisiones adecuadas con relación a la música.

Wolfang Stefani, es pastor ordenado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día,
Y músico profesional. Tiene un doctorado en Educación Religiosa de la
Universidad Andrews, en Barrien Springs, Michigan.

Notas y Referencias:

1- Ivan Vandor, “The Role the Music in the Education of Man: Orient and Occident”, The Word of Music 22, 1980, p. 13.
2- Evidencia de esto es la indignación surgida en Estados Unidos cuando, a mediados de la década de los ochenta, se sugirió que las grabaciones de música popular llevaran una nota de advertencia si la letra era explícitamente pornográfica o volenta.
3- Donald Jay Grout, E History of Western Music (Londres: J. M. Dent e Hijos, 1973), p. 7. Compárese con los escritos de Confucio en The Wisdom of Confucio (Neuw York, Random House, 1938), pp. 251-271.
4- Alan P. Merriam, The Anthropology of Music (Chicago, Illinois: Northewestern Universiry Press, 1964), p. 218.
5- Véase Manfred Clynes, Sentics: The Touch of the Emotions (New York: Anchor Press/Doubleday, 1977), pp. 45-51.
6- Anne H. Rosenfeld, “The Sound of Selleing, The Beautiful Disturber”, Psychology Today, 19 de diciembre, 1985, 56.
7- Robert E. Orenstein y David S. Sobel, “Guetting a Dose of Musical Medicine”, Prevention 41, junio 1989, pp. 97-98.
8- Ibíd.
9- “Mazuk... in Offices”. Folleto publicitario de Mazuk, una compañía Teleprompter de Australia.
10- P. T. Fortsythe, en Franklin Segler, Cristhian Wordship: Its Theology and Practice (Nashville, Tennessee: Broabman Press, 1967), p. 81.
¿Tiene Importancia la Música que Escoges?

Por: Marvin L. Robertson

No importa a dónde uno vaya, ya sea a una agencia de viajes, a un supermercado, un banco, o pase frente a la pieza de un adolescente, allí está ella, la casi omnipresente música. Puede ser suave o estridente, rock o rap, clásica a popular.
¿Nos queda alguna posibilidad de elección? En esta época de explosión tecnológica, ¿podemos realmente elegir la música que escuchamos? ¿Existen normas que podamos aplicar a nuestro gusto musical, a la enseñanza y a la práctica de la música?
Durante siglos las discusiones relacionadas con la música han ocupado el centro del escenario. Los músicos, los filósofos y los teólogos han tratado de resolver el problema con preguntas relativas a los efectos que los diferentes estilos musicales tienen sobre las emociones humanas y sobre los patrones de conducta.
La religión ha tratado de diseñar el papel que la música tiene en la adoración. Y los educadores no se han quedado atrás en el debate.
La Biblia trata acerca del papel vital que tuvo la música en la religión y cultura judías y en la iglesia cristiana primitiva. Nota la variedad de estilos y aplicaciones dadas a la música en la tradición bíblica: el canto de Moisés aseguraba el acto de liberación triunfal de Dios (Éxo. 15); David utilizó la música como terapia para Saúl (1 Sam. 16:14-23); Esdras registró el traslado desde Babilonia de 200 hombres y mujeres cantores para ayudar al restablecimiento del culto en el nuevo templo de Jerusalén (Esd. 2:65).
En el canon sagrado, el libro de Salmos y el Cantar de los Cantares comprueban el valor que la música tenía en el Antiguo Testamento. Las instrucciones del apóstol Pablo relativas al canto muestran la importancia que la iglesia cristiana primitiva daba a la música (1 Cor. 14:15; Efe. 5:19; Col. 3:16).
La historia de la iglesia continúa el registro de esta tradición. Lutero y Calvino tenían convicciones muy definidas en cuanto al papel de la música en el culto corporativo y en la vida de cada creyente.1 Somos herederos de la rica herencia musical dejada por Lutero, la que incluye su famoso himno reformista: "Castillo fuerte".
La iglesia no es la única que se preocupa por la música, sino también los educadores. Allan Bloom confirma esto al decir:
Los estudiantes pueden carecer de libros, pero por cierto que no carecen de música. No hay otra cosa más singular en esta generación que su adicción por la música. Esta es la era de la música y el estado del alma que la acompaña... Hoy en día, una gran proporción de jovencitos de entre diez y veinte años viven para la música. Es su pasión y no hay nada que los entusiasme tanto como la música, fuera de la cual no pueden tomar nada en serio. Y nada que los rodee - escuela, familia, iglesia - tienen nada que hacer con su mundo musical.2
El psiquiatra inglés, Anthony Storr, hace el siguiente comentario: "La música está libremente a nuestra disposición, por eso la vemos como algo absolutamente normal y minimizamos su poder para el bien o para el mal".3
Es en este contexto que los adventistas han tratado de establecer una filosofía de la música que ayude a fortalecer la relación personal con Cristo y con los principios de su reino.
La música en la Iglesia Adventista
Elena White ha escrito mucho en cuanto al poder del canto y de la música.4 Los principios bíblicos, junto con sus puntos de vista, se han convertido en el pivote para el desarrollo de una filosofía adventista de la música. Podemos resumir sus declaraciones en los siguientes puntos:
· La música es un don de Dios para inspirar y elevar al ser humano. Este don puede pervertirse para servir propósitos malvados, y como tal es la agencia de tentación más atractiva.
· La música ayuda a retener en la memoria las palabras de Dios. "Existen pocos medios tan efectivos como la música para fijar sus palabras en la memoria que repitiéndolas en un canto".
· La música es un valioso instrumento educativo en el hogar y en la escuela. El canto atrae a padres, profesores y alumnos a una relación más estrecha con Dios y entre sí.
· "Como parte del servicio religioso, el canto es un acto de adoración como lo es la oración".
· Por medio de la música "comienza aquí en la tierra la comunión con el cielo. Aquí aprendemos la nota clave de su alabanza".
En 1981 la Asociación General publicó una "Guía para una filosofía adventista de la música" 5 basada en las enseñanzas bíblicas y en declaraciones de Elena White, en la cual se hacen sugerencias muy útiles para tratar temas relacionados con la música. Las revistas adventistas también continúan tratando estas preguntas.
Cómo actuar ante los cambios musicales
Con este antecedente, ¿podemos encontrar conceptos e ideas que nos ayuden a tratar con el siempre cambiante, desafiante - y a veces caótico - mundo musical? Me parece que sí. Mi experiencia como músico, educador y ministro dedicado a la música me ha impelido a desarrollar un esquema de referencia que contiene principios que, si se siguen, nos ayudarán a hacer elecciones inteligentes.
1. La música debe glorificar a Dios. Cualquier música que yo elija escuchar o interpretar, sea ésta sagrada o secular, debe ser para la gloria de Dios. Como intérprete, he tratado siempre de entregarle lo mejor. Una actuación sin preparación, inexacta, no honra a Dios. "Los cristianos que disculpan su mediocridad con una racionalización pía son culpables por no comprender la amplitud del llamado de Dios en sus vidas".6
2. La música, por sí misma, no lo hace a uno moral o inmoral. ¡Con esto no quiero decir que la música no afecte la moral! Sólo quiero decir que el estilo de música preferido (clásico, folklórico, evangélico, pop, etc.) no debe igualarse con la relación que uno tiene con Dios. El hecho de que yo prefiera a Bach, Beethoven y Brahms no me coloca, como persona, en un molde superior al de mi amigo que prefiere a Steve Green o a Sandi Patti. Al tratar con gustos estéticos sería bueno reflexionar en lo que Harold Best ha dicho: "La belleza de Dios no es de una hermosura estética sino moral y éticamente hermosa. La belleza de la creación no es una belleza moral; es una belleza estética, una belleza artifactual. La belleza estética se apoya en la forma y en la calidad con que algo se hace o dice. La verdad se apoya en lo que se dice".7
3. La música debe pasar el examen de lo apropiado. Un traje de baño es apropiado en la playa, pero no lo sería en la iglesia. Este mismo principio puede aplicarse a la música. No todos los estilos son apropiados para todas las ocasiones, y algunos estilos nunca serán apropiados para el cristiano. Lo que puede ser una legítimamente perfecta, emotiva, melodía de amor puede no ser adecuada para el servicio de adoración. El contexto es diferente. ¿Debería la música del culto centrar la atención en el placer emotivo en lugar de alabar a Dios? En nuestro mundo con tendencias hacia el entretenimiento, deberíamos ser cuidadosos en distinguir entre entretenimiento y adoración. La adoración es lo que presentamos a Dios; el entretenimiento es "una actuación o show preparado para entretener o divertir".8
4. La cultura condiciona el gusto musical. La norma para clasificar la música como aceptable varía en los diferentes países y en las diferentes culturas. Los adventistas en cada cultura deberían estudiar su propia música y decidir cuál no condice con una actitud exterior cristiana positiva.
5. No todo el mundo de la música popular está permeado de valores cristianos. Hoy en día, el gusto musical no se desarrolla en el hogar, la iglesia o la escuela sino que estamos influidos por los intereses comerciales de la radio, la televisión y el cine. Para muchos jóvenes "la música rock es un tema incuestionable, no problemático, natural como el aire que respiran y muy pocos de ellos tienen alguna relación con la música clásica".9 La utopía global que la Music TV rock-n'-roll trata de crear es una ilustración adecuada de la naturaleza mundial del problema que enfrentamos al confrontar nuevas tendencias dentro de la música.
James St. Lawrence y Doris Joyner presentaron recientemente su informe acerca de la investigación titulada: "Los efectos de la sexualmente violenta música de Rock en la aceptación de la violencia hacia las mujeres de parte de los hombres". Al describir los resultados de su estudio, concluyeron que: "la manipulación experimental realizada incluyó exposición a la sexualmente violenta música llamada heavy-metal rock, a la música heavy-metal rock cristiana, o a la música clásica ligera... Los resultados indicaron que los varones con una orientación religiosa extrínseca [es decir, no motivada por convicciones internas] aceptaban más las creencias sexistas y la violación sexual. La exposición a la música heavy-metal rock sin tomar en cuenta su contenido lírico, aumentó el estereotipado rol sexual del hombre y su actitud negativa hacia las mujeres".10
Al comparar a los muchachos a quienes no les gusta la música metal pesada, con los muchachos a quienes les gusta, Jeffrey Arnett descubrió que estos últimos mostraron una "conducta inquieta" en cuanto a la conducción de vehículos, lo que tiene que ver con el sexo y el uso de drogas. También mostraron tener menos satisfacción con sus relaciones familiares. Las niñas a quienes les gustaba la música metálica pesada tenían una mayor tendencia al hurto, el vandalismo, la promiscuidad sexual, el uso de drogas y una pobre autoestima que sus iguales a quienes no les gustaba ese tipo de música.11
¿Qué significado tienen estos descubrimientos? Las iglesias y colegios se ven incapacitados cuando tratan de llegar a la juventud por medio de la música. La mayoría de la música a la cual los adolescentes están expuestos es anticristiana. Aun cuando las palabras puedan ser adecuadas, la música las anula.
6. La música puede ser usada para controlar las emociones y acciones de una persona sin pasar por el proceso del pensamiento racional. Como lo señaló Storr: "El poder de la música, en especial cuando está combinada con otros eventos emotivos, puede ser tremendamente impresionante. En 1936, durante la reunión popular de Nuremberg, los estruendosos saludos de la vasta multitud, como truenos, llegaron a apagar la música de la multitud de bandas que tocaban celebrando la entrada de Hitler. Pero las bandas ya habían estado allí mucho antes que Hitler apareciera, habían estado precediendo su retórica con la suya, para preparar a la expectante multitud reunida, ayudando y apoyando la dramatización de Hitler, haciendo creer a la multitud que un petit buorgeois fracasado se había transformado a sí mismo en un Mesías... Sin lugar a dudas, al alimentar las emociones de la multitud y al tratar de que esas emociones lleguen juntas y no separadas al momento cumbre, la música puede contribuir poderosamente para que se pierda el juicio crítico y se entregue ciegamente a los sentimientos del momento, que es la característica tan peligrosa de la conducta de las multitudes".12
7. Es legítimo que un cristiano interprete y goce tanto de la música sagrada como de la secular. Con la advertencia de que, como cristianos, debemos estar atentos a que las palabras y la música eleven nuestros espíritus por sobre las preocupaciones mundanas de esta vida.13
8. La música no es un arte estático. Su repertorio se expande y cambia constantemente. Harold Best observa: "La iglesia durante siglos tuvo una verdadera guerra tras otra en cuanto a la pregunta de qué significa para la pintura y la música pedir prestados estilos, formas, procesos, tonos, técnicas, texturas, conformación, gestos e instrumentos de las fuentes seculares... En el momento del préstamo, la guerra es amarga y divisoria, pero con el correr del tiempo, la guerra muere. Lo que antes se condenaba llega a ser sólo cuestionable, si es que no se transforma en completamente sagrado".14
Decisiones:
Como cristianos, se nos confronta continuamente a emitir un juicio con respecto a cada composición musical que escuchamos o ejecutamos. Las siguientes preguntas pueden ayudarte a hacer desiciones correctas:
¿Cuál es el mensaje de esta pieza musical?
¿Qué impacto emocional o de conducta causa?
¿Cuál es su contexto cultural?
¿Cuál es su valor estético?
¿Es apropiada para el culto?
¿Tiene algún valor como entretenimiento?
¿Tiene algún valor educativo?
Reflexión
¿Son realmente importantes nuestros juicios de valores en esta área? ¿Afectan nuestra vida nuestros hábitos auditivos? Me parece que la respuesta es un rotundo ¡Sí! Nuestras elecciones tienen consecuencias eternas. Nos guían hacia una relación profunda con Jesucristo nuestro Señor y Salvador, o nos alejan de ella.
Marvin Robertson (Ph.D., Florida State University) es el decano del Depto. de Música del Southern College, Collegedale, Tennessee, EE. UU. de N.A.
Notas y Referencias:
1. Oliver Strunk, Source Readings in Music History, pp. 59-78; 341-362. 2. Allan Bloom, The Closing of the American Mind (New York: Simon and Schuster, 1987), p. 68.
3. Anthony Storr, Music and the Mind (New York: The Free Press, 1002), p. 45.
4. Ellen White, Education
5. Los lectores interesados en obtener una copia de este documento pueden solicitarlo al director de Diálogo, a la dirección que aparece en la página 2 de este número.
6. Mark O. Hatfield, Conflict and Conscience (Waco, Texas: Word Books, 1971), p. 126.
7. Harold M. Best. Music Through the Eyes of Faith (San Francisco: Harper, 1993), pp. 43,44.
8. The American Heritage Dictionary of the English Language, 1969.
9. Bloom, p. 69
10. Janet S. St. Lawrence y Doris J. Joyner, "The Effects of Sexually Violent Rock Music on Males' Acceptance of Violence Against Women". Psychology of Women Quarterly 15:1 (Marzo de 1991), p. 49.
11. Jeffrey Arnett. "Heavy Metal Music and Reckless Behavior Among Adolescents". Journal of Youth and Adolescence 20:6 (Diciembre 1991), pp. 573-592.
12. Storr, p. 46.
13. Para conocer los puntos de vista de Elena White respecto a la música secular, ver Music-Its Role. Qualities, and Influence as Set Forth in the Writings of Ellen G. White (Washington, D.C.: Ellen G. White Estate, 1972).
14. Best, p. 41.

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