domingo, 4 de octubre de 2009

4 Niveles de Interpretacion Biblica

Por: Samuel ben Rúaj


Hermenéutica
“Hermenéutica” viene de las palabras griegas “hermes” (mensaje) y “pneuma” (espíritu) que significa literalmente “[obtener] el mensaje del Espíritu”. Hermenéutica es “el estudio de los principios metodológicos de interpretación”. Ahora, muchos objetan el concepto de “interpretar” la Biblia. Sin embargo la palabra “interpretar” significa “explicar o decir el significado: presentarlo en términos entendibles”. Es pues muy importante que “interpretemos” la Biblia. Interpretar la Biblia significa “entender” la Biblia. Ahora bien, mientras hay algunos que dirían que la Biblia no necesita ser interpretada, ¿quién argumentaría que la Biblia no debe ser entendida?

La Hermenéutica Judía versus La Hermenéutica Cristiana
Una de las principales diferencia entre el cristianismo y el judaísmo radica en el área de la hermenéutica. El judaísmo tiene reglas muy sistemáticas y refinadas para entender las Escrituras. El cristianismo difiere no en cuanto a que tenga un conjunto alterno de reglas acordadas, ¡sino en cuanto a que no tiene ninguna regla acordada! Esta distinción fue bien ilustrada por el cristiano del siglo cuarto, el "Padre de la Iglesia” llamado Jerónimo cuando escribió: “Los judíos insisten en una interpretación literal de las Escrituras basados en trece reglas, pero nosotros sabemos que la interpretación espiritual es muy superior”.
El Nuevo Testamento mismo, en realidad, fomenta el uso de reglas de hermenéutica. Pablo escribe: “Procura presentarte aprobado delante de Elohim, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza correctamente la Palabra de Verdad.” (2 Timoteo 2:15)
Nótese que Pablo indica aquí que hay una manera correcta de interpretar las Escrituras. Esto, por lo tanto, implica que hay una manera incorrecta de interpretar las Escrituras (véase 2 Pedro 3:15-17). Ahora bien, si hay una manera correcta y una manera incorrecta de interpretar las Escrituras, entonces eso también implica que hay reglas. Antes de que comencemos a aprender esas reglas, primero debemos aprender algunos términos y conceptos básicos.

Ser Objetivo
Para comenzar, es importante entender la diferencia entre “objetivo” y “subjetivo”. “Objetivo” significa “que existe independiente de la mente” mientras que “subjetivo” indica “lo que proviene del punto de vista de una persona”. Lo que es objetivo es Empírico (factual) sin depender de la perspectiva de ninguna persona. Mientas que lo que es subjetivo depende de un punto de vista. Los datos son objetivos. Las opiniones son subjetivas.
Los Escritos Nazarenos nos dicen que debemos entender las Escrituras objetivamente más bien que subjetivamente: “Sabiendo primeramente esto: que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada; porque la profecía nunca vino por voluntad del hombre, sino que hombres apartados de Elohím hablaron siendo movidos por el Espíritu de Santidad (Rúaj HaKódesh).” (2 Pedro 1:20-21)
Muchos en la cristiandad, sin embargo, han desarrollado su interpretación al estilo de “hágalo usted mismo”. A menudo tienen estudios bíblicos en los que preguntan ¿qué significa este versículo para ti?. Muchos a menudo dicen: “Para mí este versículo significa...”
La respuesta judía es preguntar: “De acuerdo, así que si tú no estuvieras aquí, ¿qué significaría este versículo?”
Otros dos términos que cubriremos son “eiségesis” y “exégesis”. Eiségesis significa “Leer las ideas de uno en el texto”, mientras que Exégesis significa “Extraer ideas del texto”.

Haciendo Argumentos
Al interpretar el texto usted se hallará generalmente formulando argumentos. En este caso, el término “argumento” no indica una acalorada discusión. En hermenéutica un “argumento” es una colección de proposiciones, una de las cuales (la conclusión) se reclama que deriva de las otras (de las premisas). En hermenéutica bíblica un argumento se llama también una exégesis.
Un argumento generalmente se formula en dos partes. La primera se llama la “premisa” y la segunda es la “conclusión”. La proposición que se reclama que deriva de la otra proposición es la conclusión.
Un argumento usualmente se puede presentar en el formato de “si/entonces” como sigue:
· Si la premisa es verdadera entonces la conclusión debe ser verdadera. (Sin embargo las palabras “si” y “entonces” puede que aparezcan realmente.)
En la literatura rabínica a un argumento se le llama un “din” (juicio); a una premisa se le llama “nadón melamméd”, (lo que enseña) o “tehilát din”, (el punto de partida del juicio) o “Ikrá din” (el punto básico del juicio) y a la conclusión se le llama “ba min hadín”, (lo que proviene del juicio) o “sof din” (el fin del juicio) o “lámed” (algo aprendido).

PaRDéS: Los Cuatro Niveles para Entender las Escrituras
La palabra hebrea/aramea «PaRDéS» se deletrea en hebreo y arameo sin vocales como PRDS. PaRDéS se refiere a un parque o jardín, especialmente el Jardín de Eden. La palabra aparece tres veces en el Nuevo Testamento arameo (Lucas 23:43; 2Corintios 12:4 y Revelación 2:7). La palabra PRDS se usa en la hermenéutica judía como un acrónimo (llamado en el judaísmo “notarikón”) para:
· [P]eshát (Heb. “simple” = [el sentido literal])
· [R]émez (Heb. "pista” = [el sentido implícito])
· [D]erásh (Heb. “investigar” = [el sentido alegórico, homilético])
· [S]od (Heb. “oculto” = [el sentido secreto, místico])
En la hermenéutica judía estos cuatro términos indican los cuatro niveles de entendimiento de las Escrituras. Cada “nivel” se hace más y más profundo y más intenso que el anterior. Excavar cada vez más profundo en estos cuatro niveles de entendimiento es como excavar a través de las capas de una cebolla. Cada capa es más intensa que la anterior.

El Peshát
El primer nivel de entendimiento es Peshát (simple). El Peshát es el significado simple, básico, literal del texto. Es similar a lo que la hermenéutica protestante llama “Exégesis Histórica Gramatical” y también similar a lo que la Hermenéutica Protestante llama “El Principio Literal”. Generalmente hablando, el Peshát de un pasaje es, o un axioma en sí mismo o la conclusión de un sano argumento deductivo.
El Peshát es el significado sencillo, simple del texto; entender la Escritura en su sentido natural, normal usando los significados acostumbrados de las palabras que se emplean, en acuerdo con la regla exegética primaria en el Talmud de que ningún pasaje pierde su Peshát (b.Shab. 63a; b.Yeb. 24a). Aunque hay un lenguaje figurado (como en Salmos 36:7), hay simbolismos (como en Romanos 5:14); hay alegorías (como en Gálatas 4:19-31) y hay significados ocultos (como en Revelación 13:18; vea también 1Corintios 2:7) en las Escrituras, lo primero que se debe buscar es el significado literal o Peshát.
Las siguientes reglas básicas pueden usarse para determinar si un pasaje es figurado y por lo tanto figurado aun en su Peshát:
Cuando se usa un objeto inanimado para describir a un ser viviente, la afirmación es figurada. Por ejemplo: “El nombre de YHWH es una torre fuerte...” (Pr. 18:10)
Cuando se le atribuyen vida y acción a un objeto inanimado la afirmación es figurada. Por ejemplo: “...los árboles de campo batirán sus manos” (Is. 55:12)
Cuando una expresión está fuera de carácter con la cosa descrita, la afirmación es figurada. Por ejemplo: “Guárdame como a la niña de tus ojos, ocúltame bajo la sombra de tus alas” (Sal. 17:8)
El Peshát es la clave del entendimiento de la Escritura. Si descartamos el Peshát perdemos toda oportunidad real de tener un entendimiento exacto. Nos quedamos con un juego de “no-hay-por-dónde-agarrarlo” de pura imaginación en el cual ya no estamos derivando significado objetivamente de las Escrituras (exégesis), sino añadiendo subjetivamente significado a las Escrituras (eiségesis) (vea 2 P. 1:20-21; 1 Ti. 4:3-4). Así el Talmud nos advierte dos veces: “Ningún pasaje pierde su Peshát” (b.Shab. 63a; b.Yeb. 24a).

El Rémez
Al siguiente nivel de entendimiento se le llama en hebreo Rémez (pista). Ese es el significado implícito del texto. Una conclusión a la que se llega mediante razonamiento inductivo sería un entendimiento Rémez.
En el nivel Rémez los detalles en el texto a menudo se consideran como que implican una verdad más profunda que la que se transmite en su Peshát. En muchos casos un “corolario” sería un entendimiento Rémez. Un corolario es una sana conclusión que se deriva de una premisa que era en sí misma la conclusión de otro sano argumento.
Un ejemplo de significado implícito “Rémez” puede hallarse en Éxodo 21:26-27 donde se nos dice de nuestra responsabilidad concerniente a ojos y dientes. Mediante el entendimiento “Rémez” sabemos que esta responsabilidad también aplica a otras partes del cuerpo.

El Derásh
El siguiente nivel de entendimiento de las Escrituras se llama en hebreo "Derásh" que significa “escudriñar”, esa es la aplicación alegórica, tipológica u homilética del texto. En el nivel Derásh se usa la creatividad para escudriñar el texto en relación con el resto de las Escrituras, otra literatura, o la vida misma de tal manera que se desarrolle una aplicación alegórica, tipológica u homilética del texto. Este proceso a menudo envuelve eiségesis (añadir ideas al texto) del texto pero debe ser constreñido por medio de tener algún fundamento en sana exégesis también. El término “miDerásh” generalmente se refiere a un comentario que está edificado sobre un entendimiento Derásh.
Tres importantes reglas básicas al utilizar el nivel Derásh de entendimiento de la Escritura son:
Un entendimiento Derásh no se puede usar para despojar un pasaje de su significado Peshát, ni tal entendimiento puede contradecir algún significado Peshát de cualquier otro pasaje de la Escritura. Como afirma el Talmud “Ningún pasaje pierde su Peshát.” (b. Shab. 63a; b.Yeb. 24a)
Que la Escritura interprete la Escritura. Busque las Escrituras mismas para definir los componentes de una alegoría. Por ejemplo, Mateo 13:3-9 da la parábola de la semilla. Uno no necesita especular acerca de lo que significan los elementos de esta parábola porque el texto procede en 13:18-23 a definir los significados de los elementos primarios de esta parábola. Otro ejemplo: En Apocalípsis 1:12-16 se mencionan siete candeleros y siete estrellas. Apocalípsis 1:20 nos dice lo que representan. Otro ejemplo: Apocalípsis 17:2-8 menciona siete cabezas, siete montañas, una bestia con diez cuernos, una mujer y aguas. Apocalípsis 17:9-18 explica a qué se refieren todos esos elementos.
Los componentes primarios de una alegoría representan realidades específicas. Debemos limitarnos a estos componentes primarios para entender el texto.

Algunos ejemplos de entendimiento Derásh.
Mateo 2:14-15 da un entendimiento Derásh de Oseas (Hosea) 11:1 - Cuando se levantó, tomó al niño y a su madre por la noche, y partió para Egipto: Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliera lo que hablo YHWH por medio del profeta, que dijo: “De Egipto llamé a mi hijo”.
Ahora, si vamos a Hosea 11:1 veremos que en el Peshát el “hijo” de Hosea 11:1 es Israel - “Cuando Israel era un niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo”.
Este es un uso Derásh del texto que alegóricamente iguala al Mesías con Israel.
· Romanos 5:14 (14-21) da un entendimiento Derásh de Génesis 3:1-24 comparando a Adam con el Mesías.
· 1Corintios 4:6 da un entendimiento de "hinchados” que implica un entendimiento Derásh del pan inleudo (vea Ex. 12).
· Gálatas 4:24 (21-31) da un entendimiento Derásh de Gn. 17-22 comparando a Sarah e Isaac con la Torah y comparando a Hagar e Ishmael con la herejía de "bajo la ley.”
· Colosenses 2:17 da un entendimiento a nivel de Derásh de las festividades judías.
· Hebreos 8:5 da un entendimiento Derásh que compara el sacerdocio levítico con el sacerdocio del Mesías.
· Hebreos 9:9, 24 da un Derásh sobre el Tabernáculo que compara el Tabernáculo con el santísimo celestial.
· Hebreos 10:1 da un entendimiento Derásh que compara elementos de la Torah con la muerte del Mesías.
· Hebreos 11:19 da un entendimiento Derásh de Génesis 22:1 y siguientes.
· 1Pedro 3:21 da un entendimiento Derásh de los eventos en Génesis 6-9.
El Sod
El último nivel de entendimiento de las Escrituras se llama en hebreo “Sod” que significa “oculto”. Este entendimiento es el significado oculto, secreto o místico de un texto. (véase 1 Co. 2:7-16 esp. 2:7). Este proceso a menudo envuelve volver las letras de una palabra a su estado primigenio-material y darles una nueva forma con el fin de revelar un significado oculto. Un ejemplo puede hallarse en Apocalípsis 13:18, donde la identidad de la Bestia se expresa por su valor numérico 666. como en el nivel Derásh este proceso a menudo envuelve eiségesis (añadir ideas al texto) del texto pero debe constreñirse por medio de tener algún fundamento en sana exégesis también.